Por estas 5 razones nunca dejes que te separen de tu bebé recién nacido

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En los últimos años estamos asistiendo a una auténtica revolución en lo que a trato hacia el recién nacido se refiere, y es que se está luchando y logrando, en muchos casos, que la madre y el bebé estén juntos desde el mismo instante de nacer.

En muchos hospitales ya se hace, pero aún faltan muchos otros en los que no: el bebé nace, por parto vaginal o cesárea, y se separa de su madre, cuando lo más recomendable es que esto no suceda.

Para que conozcas por qué se hace, por qué es lo ideal, te explicamos hoy el porqué de este título, por qué de esta indicación: cuando nazca tu bebé, que no os separen.

Te invito a leer por estas 5 razones nunca dejes que te separen de tu bebé recién nacido.

1. Mantiene la temperatura

Uno de los episodios más críticos del nacimiento de los bebés es el momento en que su temperatura corporal pasa del calorcito en el vientre de mamá a una temperatura exterior mucho menor.

Los bebés tienen una mínima cantidad de grasa y eso les hace conservar muy mal la temperatura. Si pasan frío, si pierden calor, tienen que gastar energía para revertir la situación y eso les hace quemar glucosa, hace que pierdan más peso, y los pone a riesgo de que hagan lo que conocemos como “bajadas de azúcar”.

Se ha visto que un bebé desnudo en contacto piel con piel con su madre (tapado, obviamente) mantiene mejor la temperatura que uno que está vestido y abrigado en una cuna, porque el pecho de la madre tiene la capacidad de aumentar la temperatura por encima de su propia temperatura corporal para calentar al bebé.

2. Tranquilidad del bebé

El carácter de una persona, de un bebé, tiene mucho que ver con la herencia genética, pero tiene mucho que ver también con lo que le sucede en sus primeros minutos en el mundo.

No es lo mismo llegar sin motivos para llorar que llegar y empezar a sufrir porque es separado de su madre y empieza a sentir miedo y estrés.

Los bebés que son separados duermen más intranquilos y están más activos, menos relajados, cuando lo que necesita un bebé es todo lo contrario: sentirse seguro, dormir tranquilo y dedicarse a comer, crecer y descansar. Un recién nacido  es demasiado pequeño para tener que andar preocupándose por su supervivencia.

3. Porque la lactancia se instaura mejor

¿Nunca te has preguntado cómo es posible que sigamos existiendo con la de problemas que tienen muchas mujeres con la lactancia? Son tantas las que acaban por no amamantar que da que pensar si no nos deberíamos haber extinguido ya. Porque ahora hay leche artificial, pero esto es de hace un siglo. Si miramos atrás no había alternativa mínimamente saludable (bueno, sí, le daba el pecho otra mujer).

El caso es que la sorpresa fue mayúscula cuando nos dimos cuenta de que la culpa de que muchos bebés no se cogieran bien al pecho era nuestra, del hombre, de los protocolos que decían que al bebé había que separarlo de su madre un ratín para lavarlo, pesarlo, etc. Al no separar a la madre del bebé la lactancia se instaura mejor, hay menos problemas de grietas y dolor y el bebé acaba mamando por más tiempo.

Esto sucede porque cuando los bebés pueden mamar al nacer crean una impronta oral adecuada: los bebés tienden a “memorizar” lo que les entra en la boca por primera vez para saber cómo tiene que hacer para comer y succionar. Si entra otra cosa (un chupete, un biberón, un dedito, una sonda,…) y los bebés tratan de hacer su esquema de succión en base a aquello que ha sustituido al pecho en un primer contacto, hay un riesgo claro de que luego no se cojan bien al pecho. Además, la energía con la que nacen no es la misma que tienen dos horas después de nacer, cuando ya están cansados y deciden dormir. Por eso no hay que separar a los niños si no es estrictamente necesario.

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4. Porque el vínculo afectivo no se ve alterado en ningún momento

Por supuesto que una madre va a querer a su bebé tanto si lo separan como si no lo hacen, porque esto es, además de instintivo, racional, pero se ha visto que las madres que no son separadas de sus bebés tienden a ser más cariñosas que las que sí han sido separadas.

En el mundo animal también sucede: hay especies que rechazan a sus crías si se las separa y si, al lavarlas, se les quita su olor. Pues en el mundo humano pasa algo similar, a otra escala. Las madres que no se separan de sus hijos hacen más caricias a los niños durante las tomas y tienen más momentos de contacto visual, y esto es positivo para los dos.

5. Porque se disminuye el riesgo de infecciones y se mejora la contaminación del bebé

Como explicamos hace un tiempo, lo ideal para un bebé es contaminarse de las bacterias y microorganismos de su madre, y por eso es importante que el bebé pase por cuantas menos manos, mejor. Es decir, que si en vez de ir al pecho de su madre va a otro sitio, parte de la “contaminación” se sustituye por la de las manos, personas y ambiente hospitalario del entorno.

Además, por estar con mamá, disminuye la posibilidad de que el bebé sufra infecciones por iatrogenia, que son aquellas que suceden por no estar el bebé donde debe permanecer, con su madre, y sí con otros bebés alrededor, en manos de profesionales que cogen y cuidan a otros bebés, etc.

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