Esto piensan de ti las PR0ST!TUTAS, desde ahora nunca pagarás una

Y no, no me iba a casa después de que hubieses terminado. Seguía trabajando, diciéndole al siguiente cliente la misma historia que habías oído. Estabas tan consumido por tu propia lujuria que un poco de sangre menstrual no te paraba.

Cuando venías con objetos, l3ncería, disfraces o juguetes y querías juego de roles er0tic0, mi máquina interior tomaba el control. Me dabais asco tú y tus a veces enfermizas fantasías. Lo mismo vale para esas veces que sonreías y decías que parecía que tenía 17 años. No ayudaba que tuvieses 50, 60, 70 o más.

Cuando regularmente vi0labas mis límites besándome o metiendo los dedos dentro de mí, o quitándote el c0nd0n, sabías perfectamente que iba contra las reglas. Estabas poniendo a prueba mi habilidad para decir que no. Y lo disfrutabas.

A veces no me quejaba lo suficiente, o simplemente lo ignoraba. Y lo utilizabas de manera perversa para mostrar cuánto poder tenías y cómo podías traspasar mis límites.

Cuando finalmente te regañaba, y dejaba claro que no te iba a volver a tener como cliente si no respetabas las reglas, me insultabas a mí y mi papel como pr0st1tuta. Eras condescendiente, amenazador y maleducado.

Cuando compras s3x0, eso dice mucho sobre ti, de tu humanidad y tu s3xual1dad. Para mí, es un signo de tu debilidad, incluso cuando lo confundes con una especie de enfermiza clase de poder y estatus.

Crees que tienes derecho. Quiero decir que las pr0st1tutas están ahí de todas formas, ¿no? Pero solo son pr0st1tutas porque hombres como tú se interponen en el camino para una relación saludable y respetuosa entre hombres y mujeres.

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